Mi mirada y pensamientos bagaban solos, sueltos, flotando en el aire entre mariposas y dientes de león, volaban al ritmo de la música que entraba por mis oídos y giraba alrededor de mi cabeza, llenaba mi sangre de una anestesia profunda, ralentizando mis latidos, todo era tan... relajante. Y en un instante, un colapso. Mis latidos se aceleraron, mi sistema nervioso se enloqueció, se lleno mi sangre de adrenalina, mi respiración se acelero. Es que mi mirada se fijo en la tuya y la tuya en la mía. Mis mejillas se llenaron de sangre, y cambiaron a un color rojo, baje mi mirada, y volví a mirar por la ventana. Tratando de calmar esta reacción y de que la música volviera a comenzar el proceso de calma que estaba buscando. 
En cada oportunidad volvía a mirar para ver si tu mirada seguía fija en mi. Ya no era asi. Con mucho pesar apoye mi cabeza en la ventana, cerré los ojos con fuerza y fingí que no paso nada en mi.